Mindfulness ¿cuestión de edad…?

Mindfulness ¿cuestión de edad…?

Rocío Ortiz. Instructora de Mindfulness y del método de Eine Snel. Más conocida como @mamimindfulness, es experta en meditaciones para familias en las cuales expresa su alegría, conocimiento y vocación por la meditación a los más pequeños.

La práctica de la atención mediante la meditación es un hábito que se les inculca a los peques desde edades muy tempranas, ideal a partir de los 3 años.  Practicarlo en familia es muy potente, porque se basa principalmente en el ejemplo que las mamás y papás les damos a nuestr@s peques, lo ven en nosotros que somos su referente y lo copian. Desde bebés nacen con la capacidad innata de la observación y la contemplación que es lo que buscamos con la práctica de la meditación. 

La meditación en familia tiene ese componente tan especial de compartir un momento íntimo, en el que todos están caminando en la misma dirección, que no es otra que el aprender a parar, trabajar la atención, mantener la calma, tranquilizar nuestro cuerpo, cuidarnos y querernos mucho. Fomenta la unión y favorece el vínculo entre la familia.

Recuperamos esa sensación de paz que llevamos dentro y que muchas veces no escuchamos por el ruido que tenemos en nuestra cabeza, debido principalmente al ritmo de vida frenético que llevamos y que contagiamos a l@s más pequeñ@s, corriendo de un lado para otro todo el día, colegio, comedor, extraescolar, academia, televisión en exceso… todo este conjunto de factores impiden que l@s peques y adultos también, puedan estar con ell@s mism@s, atendiendo a las sensaciones de su cuerpo o a sus emociones, en silencio, sin estímulos, sin distracciones, que nos sacan del momento presente constantemente.

Practicar la meditación es volver a humanizarnos, volver a conectar con lo que somos, seres sintientes y lo que somos no es nada que nos contemos, no es lo pensamos, no son las opiniones que tienen los demás ni las que tenemos nosotros mismos, no es nada que podamos reducir a un pensamiento, somos mucho más que eso.

Nos humanizamos cuando miramos a los ojos a las personas, cuando estamos en el momento presente con todos nuestros sentidos y toda nuestra amabilidad, Conectamos cuando nos sentimos sin juzgarnos, aceptando la emoción tal cual nos viene, conectamos cuando nos damos cuenta de que no somos la emoción, sino que somos quienes la sentimos y que no hay emociones buenas ni malas, unas son mas agradables que otras pero todas son necesarias y dignas de ser sentidas, conectamos cuando entendemos esto y entendemos que la libertad comienza cuando te permites sentir lo que sientes cuando lo sientes sin añadir tus propios pensamientos y juicios.

Con la práctica de la meditación se llega a un estado de calma que permite tomar mejores decisiones, mejora la impulsividad que a veces se adueña de nosotr@s porque no sabemos cómo sentir nuestras emociones, desconocemos nuestro cuerpo y nuestro sistema de pensamiento que gobierna nuestra vida.

En definitiva, si queremos sentir paz debemos darnos cuenta, en primer lugar, de los pensamientos que tenemos y elegir de manera consciente a cuáles prestamos atención, responsabilizarnos de ellos, ya que somos nosotros quienes elegimos quedarnos enganchados a determinados pensamientos que no nos generan paz y en muchas ocasiones nos la quitan. 

Para ello necesitamos calmar la mente de tanto ruido y aprender a parar, trabajar la atención para ser dueños de ella y de nuestra vida. 

Y comenzar dando ejemplo a nuestros hij@s ya que seguirán nuestros pasos y quien no quiere enseñarle a su hijo un camino lleno de amabilidad, comprensión, respeto, calma, autoestima y seguridad?